Lobos BUAP perdió la categoría y su historia de Cenicienta culminó en un solo año, convirtiendo en lo que parecía una agradable sorpresa para el futbol mexicano en una más para el olvido dentro de la Liga Mx.

Los errores de Lobos para este fracaso pueden dividirse fundamentalmente en dos, el confiar en personas que de futbol no saben nada y el tener poca memoria para repetir historias.

Comenzando con este último punto, muchos olvidaron las condiciones con la que este equipo de Lobos ascendió, una verdadera sorpresa que se consumó por el buen momento de sus futbolistas, quienes alcanzaron un nivel más allá de sus facultades y no perdieron en ocho partidos.

Pero, antes de eso, la dirección de Rafa Puente y de su equipo era un error, antes de dos fechas de culminar el torneo de Ascenso estaban fuera de la liguilla, el despido era más que claro, pero el buen momento llegó y nada los detuvo.

De ahí vino otra falla en la memoria, el cuadro marginó a sus figuras de aquellos tiempos para dar paso a jugadores que nada tienen que hacer en el futbol mexicano.

Cualquier análisis irá de inmediato con Jorge Villalpando, prácticamente retirado  y llamado de emergencia, pero existen otros casos como los de Gabriel Cortez, en su momento Jonathan Fabbro, Maza Rodríguez, que no aportaron lo que se esperaba y solo significaron momentos de crisis para el equipo.

Por otra parte, el equipo y la directiva nunca supo llenarse de gente que supiera de futbol y que acompañara su camino. Desde Rafael Puente vienen estas malas decisiones, quien en lugar de llenar a su equipo de asistentes con experiencia, sacó de TDN a otro de sus amigos para que lo acompañara en la banca.

A nivel directiva, Luza Esparza se llenó de fama, la mujer criticada por manejar el equipo a su antojo sin dar la cara, de pronto era la gran figura del proyecto Lobos, aquellos que se burlaban de ella le tendieron la mano y cayó redonda en los halagos.

Caso de esto se vio en el Patronato inventado por la institución, que no sirvió ni para darle mejor estructura, mayores patrocinios o inclusive orden a la institución.

Solo funcionó para que Pepe Hanan siguiera en su objetivo de ser mediático a nivel nacional, prácticamente presentándose como el vocero del equipo, cuando es uno de los que mayor daño les ha hecho.

Cuando uno se abre paso por el periodismo poblano, de las primeras historias que uno escucha es como Hanan ha reventado equipos, causado ceses y utilizado su influencia en equipos para favorecer su imagen y su programa.

Lobos BUAP no se merece mantenerse en Primera División, así consiguieran el apoyo de los 120 millones de pesos que tendrían por pagar, los errores infantiles de todos sus integrantes hacen necesario una maduración más extensa para construir un proyecto que valga la pena y no los haga quedar en ridículo por creerse algo que no eran antes de tiempo.