El futbol mundial vive un momento poco conocido en su historia, uno donde la selección de Italia no estará en la gran competencia, el Mundial de Rusia 2018.

Italia cumplió con un ciclo, uno en el que su futbol ha tenido un avance nulo, donde se ha convertido un futbol que empieza a lucir del montón, sin figuras para el futuro y en donde solo la playera sigue pesando por su historia, no por su presente.

Es un día triste para los aficionados del futbol, uno injusto para quienes querían observar a Gianluiggi Buffón despedirse en el mejor escenario, pero Suecia hizo mejor las cosas, le planteó par de partidos a su estilo y con merecimientos regresa al Mundial.

Pero, veamos el escenario completo, Italia llevaba dos ediciones mundialistas sin superar la ronda de grupos, desde que consiguió la Copa en Alemania 2006, su futbol no creció, se estancó, sus estrellas se fueron retirando y hoy sufrió un golpe de realidad que debe cambiar la mentalidad en muchos sectores.

Es un futbol carente de estrellas o jugadores que pinten algo bueno para el futuro, pasó a ser una selección donde un jugador con tres partidos buenos podía ser considerado a la azzurri, donde literalmente no pasa nada con sus juveniles o con aquellos jugadores que mostraban potencial.

Su liga muestra los mismos estragos, una Juventus que domina desde hace varios años la Serie A y que ha competido en la final de Champions, pero no ha logrado ganarla. Los demás equipos son para la anécdota, otros grandes como Inter, Milán y Roma carecen de resultados y han caído en la mediocridad.

Solo en dos ediciones mundialistas Italia no ha estado presente: Uruguay 1930 y Suecia 1958, rompiendo una increíble racha y haciéndonos vivir un capítulo que parecía no volvería a pasar, pero así es el futbol, capaz de hacernos recordar que ningún equipo es invencible y que si no existe un trabajo, hasta el más grande puede caer.

Hoy Rusia 2018 le dijo arrivederci a Italia.