La rodilla al césped, el nuevo gesto de la protesta. Un nuevo símbolo en la discusión racial en Estados Unidos, que ha visto nuevos episodios de violencia en la era Trump. Los protagonistas de la disputa: los jugadores de la liga nacional y el presidente.

Todo comenzó durante la temporada pasada, cuando Colin Kaepernick, exQB de los 49ers de San Francisco, se hincó durante la ceremonia donde se entona el himno nacional de aquel país. Cuando fue cuestionado por esta acción, aclaró que se trataba de una protesta en contra de la brutalidad policial ejercida sobre personas afroamericanas. Entonces, en su calidad de candidato, Trump condenó el símbolo e invitó al atleta a “buscar otro país”.

Durante esa temporada, otros jugadores mostraron su apoyo a Kaepernick, ya fuera colocando la rodilla al piso o haciendo la señal del Black Power, el gesto de protesta por los derechos civiles que Tommie Smith y John Carlos realizaron durante los Juegos Olímpicos de México 1968.

Más allá de las yardas, otras disciplinas hicieron eco a las protestas. Desde las ligas escolares hasta el mundo profesional, tal es el caso de Megan Rapinoe, una figura en la lucha de los derechos de la diversidad sexual y seleccionada nacional de futbol soccer, quien antes de un partido entre el Seattle Reigns y el Chicago Red Stars, entonó “The Star-Spangled Banner” con una rodilla en el campo de juego.

Pero ni las muestras de apoyo hacia el quarterback de San Francisco ayudaron a que este tomara un nuevo contrato tras su renuncia. Hoy el jugador no tiene equipo, asunto que el propio Trump se atribuyó también en su cuenta de Twitter: “Se ha reportado que los dueños de la NFL no quieren firmarle porque no quieren recibir un twit de Donald Trump. ¿Pueden creerlo?”

En la disputa del actual presidente de los Estados Unidos con los deportistas, la visita a la Casa Blanca se ha convertido en un capítulo especial. En esta nueva era, varios atletas han declinado visitar el recinto presidencial como una protesta política. El último episodio lo protagonizó el jugador de los Golden State Warriors, Stephen Curry, quien declaró a la prensa que se manifestaba en contra de visitar el edificio en esta temporada.

Trump, respondió desinvitando al equipo de la NBA, pero antes reaccionó de forma inédita en un evento público en Alabama. El presidente incitó a los dueños de equipos de la Liga Nacional de Futbol Americano a tomar represalias sobre los jugadores que se hinquen durante el himno nacional: “¡Qué expulsen a ese hijo de perra ahora mismo! ¡Estás despedido! ¡Despedido!”

Los balonazos llegan en forma de tuits en la red social favorita del presidente para mostrar sus músculos. Ahí también los dueños de equipos dieron respuesta. John Mara y Steve Tisch, de los Giants, consideraron los comentarios como “inapropiados, ofensivos y divisivos”, mientras que Jed York, de los 49ers, los llamó “insensibles” y “contrarios a lo que este gran país representa”. Por su parte, la NBA a través de Adam Silver se mostró “orgulloso de que nuestros jugadores asuman un papel importante en sus comunidades y sean activos en la crítica de asuntos importantes”.

Pero las reacciones también ocurrieron en el campo de juego. Bruce Maxwell, se convirtió el pasado sábado en el primero en protestar en las grandes ligas del béisbol. Y el domingo, durante la ceremonia del himno en un encuentro amistoso entre los Ravens de Baltimore y los Jaguars de Jacksonville, celebrado en el estadio Wembley de Londres, los jugadores se hincaron o se tomaron de los brazos. Una respuesta sin insultos ni amenazas.

En toda la jornada ocurrieron muestras de apoyo. Bucaneros, Delfines, los Jets, las Águilas, los Buffalo Bills, los Broncos, los Halcones, los Patriotas, las Panteras, los Leones y los Osos se hincaron; mientras los Acereros no salieron de los vestidores hasta terminar el himno.

La comunidad política del país no ha dejado de reprocharle al presidente Trump la atención que le ha puesto a este tema y su baja preocupación mostrada, incluso en redes sociales, a los eventos desafortunados que ha dejado a su paso el huracán María.

La discusión se divide en dos bloques: Los que se manifiestan a favor de la libertad de expresión y quienes consideran la protesta como irrespetuosa a los símbolos nacionales.

Las declaratorias de guerra por parte de Donald Trump tendrán nuevos escenarios lejos de los campos de batalla. El enemigo es Corea del Norte, pero también la NFL y la NBA.