Pensar en la lucha libre en México es ver a uno de los grandes deportes en el país, uno que entregó grandes héroes y que fue creciendo hasta límites inospechados, de forma que fue en algún tiempo el único capaz de darle batalla al futbol en popularidad.

Dentro de los grandes héroes que nos ha dado la lucha libre, el más significativo de ellos es El Santo, el enmascarado de plata, un personaje que tomó el papel de superhéroe y fue la inspiración de millones de niños convirtiéndose en un símbolo de la cultura mexicana.

Personificado por Rodolfo Guzmán Huerta, celebra los 100 años de su nacimiento, el cual se dio un 23 de septiembre de 1917, un guerrero en los cuadrilateros y un caballero fuera del mismo, concebido como una leyenda en todas sus facetas.

“Rodolfo para mí fue un gran ser humano, un hombre que cumplió todos sus sueños, sus metas, todo lo que se propuso, un hombre ejemplar. El Santo existió gracias a Rodolfo Guzmán, porque si lo hubiera personificado otra persona quizá no hubiera tenido el éxito que tuvo en las manos de Rodolfo Guzmán Huerta”, dijo en una entrevista El Hijo del Santo.

En total, fueron 48 años de carrera luchística las de Rodolfo, utilizando nombres como el Rudy Guzmán, El Incógnito y el Demonio Negro antes de llegar al de El Santo.

Su popularidad se desbordó a finales de la década de los cincuenta, cuando inclusive hizo su debut en el cine, esto con la película Santo contra Cerebro del Mal. En total fueron 53 producciones filmográficas las que realizó, estando entre ellas algunas como Santo contra Las Mujeres Vampiro (1962); Santo vs La Invasión de los Marcianos (1966); Santo contra Capulina (1968); Santo contra las Momias de Guanajuato (1970); Santo y Blue Demon contra el Doctor Frankenstein (1973), entre otras.

Dentro del ring, su identidad siempre estuvo bien cubierta, ya que nunca perdió la máscara a pesar de apostarla en varias ocasiones. Fue en el programa Contrapunto donde la población pudo conocer parte de su rostro por primera vez, esto en una emisión del 25 de enero de 1984, donde se descubrió el rostro.

La leyenda de El Santo siguió viva por medio de uno de sus diez hijos, de nombre de Jorge Guzmán Rodríguez, quien debutó el seis de febrero de 1982, el mismo día en que su padre se retiró.

Rodolfo Guzmán falleció el cinco de febrero de 1984, a causa de un infarto de miocardio, después de una actuación en el Teatro Blanquita.