Lobos BUAP ha tenido un primer torneo en la Liga Mx de mucho aprendizaje, mientras su directiva no encuentra las formas en que todos salgan beneficiados con un plan para las televisoras, en la cancha los egos comienzan a aparecer y a hacer mella en el equipo.

El mayor de los casos es el de Julián Quiñones, el delantero goleador del equipo que ante su buen rendimiento, ha aprovechado para pasarse de la raya y hacer lo que quisiera dentro del club.

Su primera situación se dio en el pasado mes de agosto cuando se vio involucrado en una riña con William Palacios, donde ambos resultaron afectados y Palacios fuera el equipo de manera definitiva. El jugador colombiano separado del plantel afirmó que Quiñones habría comenzando toda la situación, pero que la directiva no habría medido con la misma vara.

Y como hacerlo, Julián Quiñones se convirtió rápidamente en el mejor jugador del equipo, actualmente suma seis anotaciones, a una sola del líder de goleo Mauro Boselli, aunque era un secreto a voces su indisciplina, el club tapó cualquier muestra que lo involucrara como el responsable.

La situación estalló la semana pasada cuando Quiñones se ausentó en par de entrenamientos, razón por la que Rafael Puente decidió ponerle un alto y no lo convocó para el partido ante Tiburones. Por ello fue separado de manera definitiva del plantel.

Esto no es nuevo para el equipo dirigido por Rafael Puente Junior, desde su llegada en el ascenso, varios fueron los jugadores que por su propia voluntad se ausentaban o decidían no entrenar al parejo de sus compañeros, líderes que respeta el técnico en pro de mantener la estibilidad de su grupo, algo que terminó por funcionarle.

En Lobos las presiones y la categoría les comienza a pesar, a cada decisión que se toma se sigue demostrando lo poco preparado que llegaron a esta oportunidad de la Liga Mx, algo que se sigue escondiendo bien ante los resultados de regulares a buenos que ha tenido.

Mucho falta para ver si la historia de Lobos BUAP en primera sigue, pero están a un pequeño error, a una discusión más de que el plan del equipo termine por caerse.