La selección mexicana de futbol enfrentó la Copa Confederaciones de Rusia 2017, consiguiendo un resultado de alguna forma predecible al quedar con el cuarto lugar, en un torneo irregular.

Los dirigidos por Juan Carlos Osorio siguieron demostrando el verdadero nivel del futbol mexicano, aquel que todavía no está listo para dar el siguiente paso en competencias internacionales y al que se le exige como a una potencia mundial.

De igual forma, existieron varios errores más que puntuales tanto del técnico como del cuadro nacional que nos hacen dudar sobre lo que pueda conseguir el equipo en el mundial del próximo año.

Juan Carlos Osorio se quedó con un plantel corto, que tras las lesiones de Carlos Salcedo y Diego Reyes sufrió para encontrar sustitutos a sus posiciones, inventando plateamientos tácticos y utilizando a jugadores que solo complicaron los partidos y no ofrecieron buenas actuaciones.

Los cambios también afectaron de grave manera al equipo, ninguna de las modificaciones terminó por ser acertada y solo causaron polémica, desde los siete cambios de un partido a otro, así como la ausencia de Carlos Vela en el importante partido ante Alemania.

De igual forma, los delanteros de la selección: Oribe Peralta, Raúl Jiménez y Javier Hernández no tuvieron una buena actuación en los minutos que se les dio, dejando mucho que desear de nueva cuenta, siendo jugadores que acumulan buenas estadísticas solo en amistosos.

La presión afectó a todos los integrantes del equipo, a cada partido se notaba como el torneo los estaba afectado a todos niveles, siendo Juan Carlos Osorio el que demostró toda esta presión en las dos expulsiones que tuvo en el torneo, donde lanzó insultos y perdió la calma de forma instántanea.

México de nueva cuenta llegó con muchas ilusiones a la Copa Confederaciones y se fue enojado, con muchas dudas de su proceso y con una ruptura que le puede costar mucho en el resto de la eliminatoria rumbo al Mundial, el punto positivo es que el boleto está casi asegurado.