México comienza su recorrido en la Copa Confederaciones, siendo parte del Grupo A de la competencia, en un torneo que la selección mexicana siempre se ha tomado en serio y lo ha visto como una plataforma para seguir demostrando su crecimiento como nación futbolística.

Su primer rival será Portugal, el campeón de la Eurocopa y que trae en su plantel a uno de los mejores jugadores del momento y probablemente de la historia, Cristiano Ronaldo, por lo que llegan como favoritos al partido y a ganar la competencia.

La octava participación de la selección mexicana parece importante, bajo las órdenes de Juan Carlos Osorio solo tiene dos derrotas bajo su mando, una en torneo oficial, aquella del 7-0 ante Chile en Copa América, por lo que seguirá buscando mantener el buen paso.

México, gracias al sistema de Osorio, es una incógnita, decir que el plantel o la forma de juego está definida, es adelantarnos a un plan que probablemente ya funcione en la Copa del Mundo. La selección busca de defender, encontrando las formas para poder ser ofensivo cuando lo necesita.

Osorio sabe leer de buena forma los partidos para hacer funcionar a sus jugadores con un objetivo, ya sea ganar o empatar el partido, no busca más, es un técnico conservador que busca con los buenos resultados convencer a los jugadores de que son capaces de mejores cosas.

La mentalidad distinta del técnico colombiana podría ayudar mucho en esta copa a México, recordando que después de la eliminación en Copa América, se esperaba el declive total del equipo, algo que no sucedió.

Respecto a Portugal, pensar que su juego es solo Cristiano Ronaldo es rebajar al futbol a su peor punto, es olvidarnos del equipo que logró ganar la Eurocopa sin el jugador del Real Madrid en la cancha desde los primeros minutos.

Portugal es un equipo muy estratégico, gusta de defenderse bien y ser explosivo al frente, procurando no desconcentrarse mucho, ya que, históricamente su punto más endeble es la defensiva.

Cristiano Ronaldo obviamente cambia el sistema de cualquier partido, un jugador capaz de darle una vuelta completa a cualquier encuentro con un chispazo, con una jugada, pero ello no significa que de él dependa el juego de la selección, cubrirlo es fundamental, pero no es la clave del partido.