La Copa Confederaciones llega a su décima edición en este 2017, siendo la antesala de la máxima competencia del futbol del próximo año, el Mundial, por lo que Rusia muestra al mundo su infraestructura y preparativos para esa competencia.

Este torneo organizado por la FIFA tiene una historia interesante, al comenzar el torneo como la Copa Rey Fahd 1992, impulsada por Fahd bin Abdelaziz, monarca y primer ministro de Arabia Saudita.

Por esta razón el torneo se realizó en Arabia en sus tres primeras ediciones, siendo en 1997 cuando la FIFA tomó el concepto y lo volvió en un torneo internacional. En cuanto a su formato actual al realizarse un año antes del Mundial, se implementó hasta Alemania 2005, aunque Corea del Norte y Japón lo recibieron previo a su Mundial en 2001, pero fue por pedido especial, no por formato FIFA.

Brasil es el máximo ganador de la competencia, ya que de sus nueve ediciones disputadas a ganado ocho, siguiendole en títulos Francia con dos, mientras México, Dinamarca y Argentina tienen un título.

La competencia simplemente se ha tomado como una plataforma para que el país anfitrión pueda mostrar sus avances rumbo a la cita mundilista, así como para comenzar con la propaganda comercial en el país sede rumbo al mundial y conseguir la atención necesaria para que se siga manteniendo como la más grande competencia deportiva.

Deportivamente hablando, de poco sirve, es un torneo que se toma a la ligera y que poco nos dice respecto a lo que será la competencia en el Mundial. Lo más cerca que ha estado un futuro campeón del mundo de ganarla fue España en 2009, cuando quedó en tercer lugar de la Confederaciones tras perder en semifinales con Estados Unidos, coronándose en el Mundial de Sudáfrica 2010.

Jozy Altidore festeja gol ante España

Brasil en la pasada edición le dio un valor especial en la Copa, al ganarla demostrando un nivel extraordinario y venciendo en la final a España por 3-0, en lo que esperaba fuera el comienzo de una gran fiesta, arruinada el año siguiente por Alemania y su recordada goleada por 7-1.

Para esta edición las cosas no cambian, llegan selecciones con cierta presión por demostrar algo, como puede ser México o Portugal, por ser la primera presentación en el torneo de Cristiano Ronaldo.

Otros como Alemania llevan a esta competencia a su próxima generación, a sus jóvenes estrellas para que midan el nivel de competencia, mientras que Camerún y Nueva Zelanda son meros espectadores, con ganas de dar una estupenda sorpresa.

Australia y Chile buscan ser las revelaciones, pero al ubicarse en el mismo grupo, su competencia puede resultar la más interesante del torneo.

En el caso de Rusia, su competitividad los puede llevar lejos, pero su poco nivel futbolístico les puede arruinar los planes, siendo un equipo con poco balance y veterano en algunas de sus líneas.