Lobos BUAP no pierde un partido desde el siete abril, cuando en la jornada 16 del Ascenso Mx cayó de visita ante los Cafetaleros de Tapachula, de ahí para el real, siete victorias, cinco de ellas consecutivas, y un empate es lo que ha conseguido el equipo universitario.

La impresionante racha positiva del los licántropos tiene un solo objetivo que puede consolidarse este sábado a las 21:00 horas en el Estadio Banorte, cuando enfrenten la final de vuelta por el Ascenso ante los Dorados de Culiacán con la ventaja de un gol.

Lobos es la perfecta definición de un equipo enrachado, uno que ha sabido como esconder todos sus defectos y debilidades, que transformó un torneo irregular en uno para el recuerdo con el campeonato y que ha hecho lucir de la peor forma a sus rivales.

Con un sistema de juego definido, recambios iguales y una propuesta ofensiva, Rafael Puente Jr., se ha colocado como una de las revelaciones en la dirección técnica y que tiene todo para demostrar su categoría en la vuelta.

Para este partido, Dorados llega como el equipo con mayor compromiso, con un plantel y un proyecto para ascender, quedarse a un paso de conseguirlo no será más que un fracaso, por lo que los dirigidos por Gabriel Caballero deberán dejarlo todo en la cancha.

En el partido de ida mostraron poco o nada, jugando a un ritmo no de una final, sino de un partido intrascendente y que Lobos supo aprovechar para llevarse la ventaja, aunque no para matar la serie.

Muchos podrán reclamar el arbitraje y recurrir al que hubiera pasado sino se hubiera dado la expulsión de Amaury Escoto, pero olvidan que Lobos tuvo todo el tiempo el control del partido, faltando esa decisión extra para que salieran con mayor cantidad de goles.

Esa ventana de oportunidad debe ser aprovechada por Dorados, que en su cancha tiene todo para celebrar el campeonato.

El análisis con Lobos es rápido y contundente, seguir por el mismo camino, si el equipo no entra en desesperación o cambia en el ritmo de juego, Puebla tendrá nuevo equipo de Primera División.

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