La siguiente publicación debe tomarse con la debida reserva, si usted se identifica de antemano una disculpa, solo le pedimos vaya al espejo y se diga a sí mismo, apoyar a un equipo a mi conveniencia no es lo correcto.

Mucho podemos decir de la afición de Puebla, qué sufre mucho, qué tiene años sin una alegría, qué es de las que mejor ambiente genera, que solo llena su estadio contra América, Chivas, Cruz Azul y Pumas, y algo que probablemente pueda fingir, es que es una de las más villamelonas del país.

Sí usted amigo, adquirió un boleto para la final de los Lobos BUAP ante Bravos sin conocer a los dos equipos, a los jugadores, o por lo menos al técnico de los universitarios que ha aparecido durante varios años en la televisión, déjeme decirle que forma parte del villamelonismo.

Pero usted tranquilo, es de lo más normal en un estado donde el equipo de mayor categoría es uno de los decepcionantes, la sed de triunfo y de victoria es entendible, pero con Lobos este fenómeno se acentúa.

Foto: Diario Cambio

Un equipo totalmente abandonado, sin identidad, con dos porras que son de risa, una de ellas lideradas por una persona carismática que lucha día a día por regalar los boletos que a cada jornada le regala la directiva y otra que es igual a un pueblo pequeño, todos se conocen.

Ser villamelón en Puebla es natural, todos, inclusive aquellos que no gustan del deporte, siempre quieren ser los primeros en las inauguraciones en el Parque de Béisbol Hermanos Serdán, siempre los primeros en lucir su playera en un duelo ante los grandes del futbol mexicano, siempre los primeros en tomarse la selfie en la UDLAP en la final de Aztecas, es algo que está en el gen del poblano.

El presumir algo o aumentar el ego sin importar la razón es algo muy poblano, de ahí el ser conocidos como Pipopes y el deporte no se salva, sin ser científico ni mucho menos estadista, les puedo asegurar que el 90 por ciento de la afición presente en la final, no ha visto a Lobos BUAP, no fue a ningún partido de la temporada o ni siquiera sabe que con ellos juega el campeón de goleo (que, por cierto, es el Bola González…. Si te creíste esa broma no tienes perdón de Dios).

En el Estadio Universitario se encuentra el verdadero reflejo del poblano y de la afición poblana, aquella que es convenenciera, que apoya a su antojo y es capaz de irle a cualquier equipo de la identidad de semifinales en adelante.

Y, en caso de que se lo pregunte, con los periodistas poblanos pasa lo mismo, quien escribe todavía recuerda una frase de terror en una inauguración de Pericos, “nos vemos en Playoffs o el próximo año”, dijo sin temor un reportero al finalizar la ceremonia de inauguración… no mentía.